Psique y Cine: Flow

La película «Flow» (2024), dirigida por Gints Zilbalodis, es una experiencia cinematográfica minimalista que se aleja del lenguaje verbal para sumergirse en una narración visual y sensorial. Esta obra sigue a un joven y a un grupo de animales desplazándose a través de un mundo en constante cambio. A través de sus imágenes y simbolismos, ofrece una exploración del inconsciente, el deseo y la relación del sujeto con la realidad.
Desde la teoría freudiana, el viaje del protagonista puede entenderse como una manifestación del conflicto entre las instancias psíquicas del ello, el yo y el superyó. Freud describe el ello como la instancia más primitiva de la psique, dominada por impulsos inconscientes y el principio del placer; el yo, como la entidad mediadora que regula esos impulsos en relación con la realidad; y el superyó, como la representación de las normas y restricciones impuestas por la cultura y la moral. En «Flow», el constante movimiento del protagonista y los obstáculos que enfrenta representan la lucha del yo por equilibrar los impulsos primarios del ello con las exigencias del superyó y la realidad externa. Cada dificultad en su viaje simboliza un conflicto interno, donde el protagonista se ve obligado a contener sus deseos más básicos para poder adaptarse a un entorno hostil y en cambio constante. La figura del protagonista puede ser interpretada como un sujeto en plena confrontación con su propia estructura psíquica, oscilando entre el deseo inmediato de satisfacción y la necesidad de adaptación al mundo exterior.
En este sentido, se convierte en una metáfora del proceso de individuación, entendido como el desarrollo gradual de una identidad propia dentro de un contexto de tensiones internas y externas. La transformación del protagonista a lo largo del relato ilustra la necesidad de reconciliar estas fuerzas psíquicas en un equilibrio dinámico. Este proceso de individuación también se relaciona con la transición de una psique dominada por impulsos inconscientes a una más estructurada y capaz de interpretar la realidad de forma simbólica. Además, la ausencia de diálogos refuerza la idea de un mundo primigenio, donde el lenguaje aún no ha mediado en la estructura del psiquismo, evocando el estado pre-edípico descrito por Freud que se caracteriza por la ausencia de diferenciación entre el yo y el mundo externo, situación que puede verse reflejada en la relación del protagonista con su entorno y con los animales que lo acompañan. A medida que avanza la historia, el protagonista parece acercarse progresivamente a una mayor autonomía, sugiriendo un desarrollo psíquico donde el yo logra establecer una identidad más firme y diferenciada, consolidando así su transición del estado primario de indiferenciación hacia la configuración de un sujeto autónomo.

El protagonista parece estar atrapado en la dialéctica del deseo, persiguiendo un objetivo incierto que nunca se alcanza por completo. Lacan postula que el deseo humano está estructurado en relación con la falta y el Otro. La ausencia de un diálogo verbal en la película y la presencia de un entorno hostil sugieren una falta fundamental que el protagonista intenta llenar a través del movimiento constante. La naturaleza misma del viaje puede leerse como una búsqueda del significante primordial que le otorgaría identidad y estabilidad, un proceso que Lacan relaciona con la entrada en el orden simbólico.
Wilfred Bion aporta a este análisis su visión sobre los sueños y la capacidad de procesar las experiencias emocionales. «Flow» puede entenderse como una metáfora de la continencia, en la que el protagonista y sus compañeros animales enfrentan y transforman ansiedades primarias para seguir adelante. Bion propone la «función alfa» , un mecanismo mental que permite elaborar experiencias mediante la simbolización y los sueños. En la película, los paisajes cambiantes y los desafíos representan visualmente este proceso, reflejando el esfuerzo del aparato psíquico por dar significado a lo desconocido.
«Flow» es una exploración poética del inconsciente y el deseo, donde el viaje del protagonista simboliza la lucha por estructurar la experiencia psíquica en un mundo de incertidumbre. Desde Freud, la película ilustra el conflicto entre el ello, el yo y el superyó; desde Lacan, refleja la búsqueda del deseo y la falta primordial; y desde Bion, muestra el proceso de continencia y elaboración emocional. La ausencia de diálogos y la potencia de sus imágenes convierten esta cinta en una obra que interpela directamente al espectador, invitándolo a sumergirse en un viaje introspectivo y simbólico.

Ficha técnica
Título original:
Flow
Año:
2024
País:
Letonia, Francia, Bélgica
Dirección:
Gints Zilbalodis
Reparto:
Zoe Saldaña, Karla Sofía Gascón, Adriana Paz, Selena Gomez y Édgar Ramírez.
Género:
Animación