Psique y Cine: Los amantes del puente nuevo

La historia se desarrolla en el marco de la reparación de unos de los puentes más antiguos de Paris, enmarcando los comportamientos más disparatados y disimbolos del ser humano, en torno a “El amor”, hoy en lo coloquial, en lo urbano y en lo monótono se le dice amor tóxico, porque envenena, consume, daña, su dilapidación perjudica gozozamente la salud psiquica y física.
En los Amantes del Pont Neuf, el amor es un sufrimiento desde el principio y parece la causa trágica y amenazante desde su inicio. El amor puede configurarse como aparente dependencia, asi lo retrata el rostro de Alex, un pintor alcohólico e indigente y Michèle, una pintora atormentada por una ruptura amorosa, además de tener una enfermedad que está acabando con su vista.
Esta joya del cine de culto nos muestra el amor caótico y el amor artístico, no propiamente bello, pues el artista no busca ser normal, no quiere serlo, de hecho, no puede serlo. Sus vidas son perturbaciones, desastres, turbulencias y fantasias, tocan y viven la tragedia.
Bien señalaba Sigmund Freud. “Hay un ámbito de la estética que no puede ser bello y es del orden de lo ominoso y eso es arte”. Ejemplo de ello, está en el filme que se reseña, otros ejemplos serían el grito de Munch, el Corral de los Locos de Francisco de Goya, la Nave de los Locos de El Bosco, entre muchos otros, de temple ominoso, pero artístico finalmente.

Es que si la vida cautiva, la muerte también lo hace, por su puesto el amor conjuga en su esencia a la vida y a la muerte, asi lo viven esos amantes, regodeandose en sus miserias, en sus tormentos y dolores, dependiendo uno del otro sin el mínimo fragor de querer hacerlo distinto, tanatos gobierna, pues eros decepcionó.
Residen un puente, que nunca cruzaran para descubrir que hay al otro lado, no les importa, tampoco lo quieren, deciden evitarlo, evadirlo y habitarlo en sus bajezas y caminarlo en sus latitudes y orillas, en lo nocturno y sombrio de un Paris alejado de la luz.
No quiero ver, gritarían calladamente los ojos de Míchéle, anhelo el seno de una madre que alimente, grita la adiccion de Alex y su torcido amor a la botella, como fuente precaria de lo nutricio. Ambos se encuentran carentes, ambos se encuentran miserables, ambos se encuentran afectivamente indigentes y ambos artistas.
Para cerrar evoco un fragmento de un viejo tango llamado “Los mareados”, cuya letra es del autor Enrique Cadicamo y dice:
Pena, me dio encontrarte
Pues al mirarte yo vi brillar
Tus ojos, con un eléctrico ardor
Tus bellos ojos que tanto adoré
Esta noche, amiga mía
El alcohol nos ha embriagado
Qué me importa que se rían
Y nos llamen los mareados…

Ficha técnica
Título original:
Los amantes del Pont Neuf
Año:
1991
País:
Francia
Dirección:
Leos Carax
Reparto:
Juliette Binoche y Denis Lavant
Género:
Romance y drama