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Sobre la fantasía de saber relacionarnos

Publicación de septiembre 3, 2025 por Psique y Cultura

Filosofía y Psique: Sobre la fantasía de saber relacionarnos 

Sobre la fantasía de saber relacionarnos
Psique y Filosofía – Sobre la fantasía de saber relacionarnos

Sabemos lo que sabemos, porque asumimos que lo sabemos. El conocimiento es algo que parece poseerse, por ende se convierte en una especie de objeto, pero perdemos vista, que lo que se sabe es tan efímero como aquello que no se sabe. Pero ¿cual es el problema de creer que se sabe algo? Esto es: la fantasía sobre la posibilidad de poseer algo y a la par la fantasía de ser capaces de hacer algo. En este caso me centrare en lo segundo, ya que lo primero sería innecesario para los fines de este texto.

Creer que podemos hacer algo porque tenemos conocimiento de ello es algo que nos confronta con las capacidades que creemos poseer sobre aquello que ejecutaremos. Pero primero es necesario empezar por lo que significa un conocimiento desde la mirada mas general. Para Santo Tomas el conocimiento es «la adecuación del intelecto a la cosa«, lo que se refiere a una referencialidad entre aquello que nuestras capacidades intelectivas nos puede proveer y por otra parte las características del objeto o situación que estamos percibiendo; si dijéramos «esto es una manzana» lo que se esta enunciando es que el objeto que tenemos al alcance de nuestra percepción es aquel que corresponde o cumple con las características de lo que constituye a una manzana, o sea un fruto que nació de un manzano y que cuenta con cualidades como una forma redondeada, dulzor, un color determinado y un corazón con semillas pequeñas. Pero estaremos de acuerdo que encontrar la correspondencia entre lo que es una manzana de lo que no es una manzana es fácil, en tanto que es un conocimiento «cotidiano» o “conocimiento general”. ¿Que sucedería si tuviésemos que identificar una especie de manzana respecto de otra? Probablemente no seria tan fácil hacerlo, ya que implicaría conocimientos específicos referentes a agronomía o botánica. Por lo tanto, lo que se puede inferir de manera simple es que conforme sepamos mas sobre un determinado campo de conocimiento, nuestra posibilidad aumenta en la capacidad de entender mejor los fenómenos que suceden dentro de ese campo, de tal forma que la concepción que tengamos sobre un objeto como una manzana, una pera o un plátano, va a estar en una relación constante con la estructura epistemológica que lo sostenga, conllevando con eso una relación distinta. 

Teniendo claro lo anteriormente dicho, se puede pensar que el mismo orden o estructura aplicaría a todos los campos del conocimiento, pero con esto surge un problema: ¿tendríamos que saber todo sobre todos los cuerpos de conocimiento como para comer un alimento, hacer alguna actividad o disfrutar de un pasatiempo? Por supuesto que la respuesta a esto es negativa, porque seria imposible ser especialistas en absolutamente todos los campos de conocimiento que implican nuestras actividades diarias. Yo no necesito conocer cual es la especie especifica de manzana que estoy comiendo, como para poder disfrutarla; en cambio, puedo hacerlo por el conocimiento básico que conlleva reconocer la fruta y las condiciones necesarias para comerla; esto porque a diferencia de un coco o una piña, la manzana requiere una metodología mas simple para su consumo. Pero lo que se resalta es que si requiero de un conocimiento básico sobre las condiciones necesarias de lo que implica el concepto de «manzana» para poder distinguir las características mas favorables, por lo tanto elegiré una manzana que tenga un color mas llamativo, en lugar de una verde(a menos de que fuera la condición inicial de la manzana que estoy eligiendo), también buscaré una que no tenga algún golpe o magulladura, que su piel se sienta agradable al tacto y que su tamaño sea proporcional al de una manzana «madura». Por ende, el conocimiento previo para saber seleccionar una manzana es crucial para seleccionar una fruta adecuada, este conocimiento no parte propiamente de estudiar botánica o agronomía, sino de aquellos saberes populares, culturales y familiares en los que fui aprendiendo a seleccionar una fruta como mejor que otra. Después de tener en cuenta todo esto: ¿acaso no sucede lo mismo con las relaciones o los vínculos afectivos entre personas? Absolutamente si. 

Sobre la fantasía de saber relacionarnos
Psique y Filosofía – Sobre la fantasía de saber relacionarnos

Las relaciones o vínculos que aprendemos a sostener con otra persona parten de aprendizajes en cierta forma empíricos o de aquellos saberes que constantemente nos rodean. El filosofo Jacques Derridá en su libro De la gramatologia nos advierte «No hay nada fuera del texto«, reconociendo que todo aquello sobre lo que nos construimos es parte de una condición «textual» en la que compartimos ciertas particularidades con la estructura en la que nos adscribimos culturalmente; es decir: todas las personas somos un texto distinto, una narrativa que se despliega en tanto estructurada dentro de un campo semántico, y por ende como parte de un cumulo de conocimientos; que de manera aleatoria por las condiciones en las que nos desarrollamos le dan sentido a lo que conocemos como «vida». Entonces si nuestra vivencia, es parte de un texto, en el que hay ciertas condiciones, que enmarcan nuestro conocimiento: ¿cual es la relación entre ese conocimiento y la practica de nuestros vínculos personales? básicamente es lo que determina completamente lo que conocemos, porque es el otro el que se constituye como la base de una aparente verdad ya lo dijo Lacan en sus Escritos: “El Otro es el lugar de la palabra, el lugar en el que se constituye el sujeto.”, en otras palabras, el que yo considere que las relaciones monógamas, heteronormada y exclusivas sean la base para tener un vinculo afectivo, parte de aquellos conocimientos en los que me he desarrollado a lo largo de mi vida, como parte de un aprendizaje que esta relacionado con  mis experiencias familiares, escolares, sociales, culturales, etc. Justo por que es el Otro el que constituye la verdad que conozco y que determina mi realidad.

Por lo tanto, aquello que yo entiendo como una «relación» parte primeramente de aquello que he aprendido en mi propio contexto. Sin embargo, en ningún momento eso implica un cuestionamiento sobre las cualidades de ese conocimiento, porque no hay un cuestionamiento previo sobre si el contexto en el que aprendi ciertas cosas fue sano o insano, responsable o irresponsable, nutritivo o tóxico, tradicionalista o novedoso, etc. Esta es la raíz de muchas problemáticas en los vínculos afectivos, mismos que parten de un saber aparentemente conocido, pero que en si es solo la repetición de diferentes versiones de lo que hemos entendido como una relación. Imaginemos a Jose y Maria, cada cual creció en un contexto distinto, pero, en el que las características comparten ciertas similitudes: figuras paternas ausentes, sobrecarga en la responsabilidad materna, estereotipos de género rígidos(actividades domesticas relegadas a las mujeres), presencia de ciertos tipos de violencias(generalmente invisibilizadas), entre otras características.    ¿Qué probabilidad hay que se repitan ciertos elementos aprendidos en la relación de José y Maria? Seguramente es una alta probabilidad, teniendo en cuenta que es parte de la normalidad, en la que crecieron ambas personas; de forma que quizás terminarán repitiendo mas o menos el mismo patrón que tuvieron sus padres. Ahora, imaginemos que José vivió en las mismas circunstancias, pero que hubo algún punto en el que se empezó a cuestionar sobre lo insano del contexto en el que creció, siendo como resultado de esto: que en la relación con María la forma de guiarse no sea a partir de esos esquemas, sino a partir de la implementación de un vínculo afectivo en el que se priorice el respeto, la corresponsabilidad y la empatía. 

Sobre la fantasía de saber relacionarnos
Psique y Filosofía – Sobre la fantasía de saber relacionarnos

Probablemente en ese caso la relación tenga un futuro diferente, siempre y cuando puedan encaminarlo a una deconstrucción constante de lo que aprendieron sobre las relaciones afectivas y por ende, hacer que esta relación sea una elección constante y un vinculo orgánico que pueda estar sujeto al cambio de las necesidades particulares de María y José, así como las necesidades que surgirán del vinculo mismo. Lo anterior, es un ejemplo de como nuestra capacidad de decidir es directamente proporcional a la conciencia sobre aquello que hemos aprendido y la capacidad para cuestionarlo como algo que es posiblemente erróneo. Nuestra actualidad se caracteriza por ser efímera, los vínculos o relaciones son como «reels» que se «escrolean» y que se siguen pasando rápidamente sin tener conciencia del impacto que estamos teniendo en la vida de las otras personas, pero tampoco percibiendo la incapacidad que hay para hacer  conscientes esos efectos.

Cuestionarme sobre lo que sé, en relación a las relaciones o vínculos afectivos es una responsabilidad que me compete a mi, y que en la medida en la que pueda identificar que es lo que necesito o lo que quiero en la forma en la que me quiero relacionar con un otro será lo que determine como ese vinculo podrá ser potencialmente saludable y responsable. La importancia de hacernos esas preguntas depende de cada persona, a costa de sufrir las consecuencias de la eterna repetición al tratar de evitar pensar y profundizar en los conocimientos previos de nuestro entorno. Este cuestionamiento, es una parte fundamental en cualquier tipo de conocimiento y mas aun en la praxis de ese saber, porque en la medida que tenemos la oportunidad de cuestionarlo, es que también es posible modificar aquello de lo que estamos partiendo. 

Para finalizar es fundamental considerar que aquello que conocemos(por experiencia), probablemente conllevará de huecos, falencias o fallas, esto no es algo negativo en si mismo, porque todo conocimiento será siempre una verdad a medias, en tanto que solo podrá aprehender parte de la realidad, sin embargo, eso no excluye la importancia de su cuestionamiento y de la profundización dentro de la necesidad de interpelar a esos saberes al juicio o examen de la razón. Si bien, nuestra contemporaneidad constantemente nos invita a consumir productos ultra procesados(incluyendo la información), esto puede conllevar a múltiples problemáticas en la ejecución practica de nuestra forma de relacionarnos con un otro, porque la economía que se juega constantemente en mi vinculo con otra persona puede ser visto como una guerra sin tregua o en su defecto como una construcción de un país en la que los acuerdos sean la base de la autonomía.  

Bibliografía 

Jacques, D. (2000). De la gramatologia – 5* edicion (teoria). Siglo XXI.

Lacan, J. (2009). Escritos / volumen 1. Siglo XXI Editores Mexico.

Thomas. (1988). Suma teologica: De dios uno. Club de Lectores.

Análisis:

Pablo González Servín

Psicólogo y Filósofo

Publicado en: Filosofía y Psique Etiquetado como: Pablo González

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